BREVE HISTORIA RECIENTE DE LOS REINOS OLVIDADOS 5º EDICION

BREVE HISTORIA RECIENTE DE LOS REINOS OLVIDADOS

Los cuatro siglos y medio transcurridos desde el establecimiento de los Señores de Aguas Profundas han sido tiempos tumultuosos para  la Costa de la Espada y el resto de Faerûn.

A lo largo de este período, la civilización ha luchado contra las fuerzas salvajes del caos, y la vida ha perseverado contra los agentes de la muerte incluso en lugares donde hasta los mismos dioses fueron destruidos.

Los últimos ciento cincuenta años han conformado uno de los períodos más catastróficos de la historia de Faerûn. En no menos de tres ocasiones, el mundo ha sido sacudido hasta sus cimientos por fuerzas que han reescrito repetidamente las leyes de la realidad.

LA ERA DE LOS TRASTORNOS

En 1358 CV, los dioses fueron expulsados de sus dominios más allá del mundo y obligados a vagar por la tierra encarnados como mortales por AO, el Dios de Dioses.
En la búsqueda por recuperar su divinidad, pelearon entre sí provocando que la magia se convirtiera en impredecible, y las oraciones de los fieles no obtuvieran respuesta.

Algunos de los dioses (en su encarnación mortal) fueron asesinados, mientras que un puñado de mortales ascendió a la divinidad, asumiendo las responsabilidades de las deidades muertas.

EL REGRESO DE NETHERIL

En 1374 CV, el Imperio de Netheril renació cuando la ciudad flotante de Thultanthar, comúnmente conocido como “Ciudadela de Sombra”, regresó flotando sobre el desierto de Anaurokh tras una larga excursión de casi 2000 años por el “Páramo Sombrío” (en el plano de la sombra).

Los nobles de la ciudad, tocados por el plano de las sombras después de su largo periplo, lanzaron de inmediato incursiones en las antiguas ruinas Netheritas, buscando la magia, conocimientos y artefactos que les ayudaran en la restauración de su otrora gran imperio.

LA PLAGA DE CONJUROS

En 1385 CV, el ascendido dios Cyric, ayudado por Shar, asesinó a Mystra, la diosa de la magia, en su dominio del Corazón de la Urdimbre. Este acto destrozó la urdimbre de la magia en el mundo, descargando su poder en bruto sobre el mundo en una catástrofe conocida como “La Plaga de Conjuros”. Miles de practicantes del “Arte” enloquecieron o murieron consumidos por su propio poder, mientras la faz de Faerûn mutaba al paso de las olas y velos del místico fuego azul. Naciones enteras fueron desplazadas o intercambiadas con los reinos de otros mundos, y partes de la tierra fueron arrancadas para flotar libremente en el aire.

EL SEGUNDO CATACLISMO

Un siglo después de la Plaga de Conjuros, las tierras y los pueblos de Faerûn se habían acostumbrado al nuevo estado de las cosas… justo a tiempo para que todo cambiara otra vez.

El primer indicio de esta nueva agitación llegó en 1482 CV, cuando Bhaal, el, largamente fallecido, dios del asesinato, renació en Puerta de Baldur en medio del caos y el derramamiento de sangre, dejando a dos de los duques de la ciudad, y muchos de sus ciudadanos, muertos.
El regreso de Bhaal y su aparente recuperación del dominio del asesinato de manos de Cyric, llevó a algunos eruditos y sabios a creer que las reglas por las que todas las deidades se regían estaban cambiando.

En 1484, extrañas calamidades comenzaron a producirse a lo largo de Faerûn; Un terremoto devastó Iriebor. Una plaga de langostas asoló Amn. Las sequías se apoderaron de las tierras del sur y el mar retrocedido en muchos lugares.

En medio de este tumulto, la guerra estalló en muchas regiones del continente.
Los Orcos del Espinazo del Mundo surgieron en hordas implacables, asediando los bastiones enanos del Norte y a las ciudades humanas aliadas. Sembia invadió los Valles, y Cormyr en respuesta, alzó sus ejércitos en ayuda de los Valletanos mientras Netheril desplazaba sus fuerzas a la frontera del Reino del Dragón Púrpura, viéndose inmersa la nación en una terrible guerra en dos frentes.

A lo largo de este período, comenzaron a extenderse cuentos y leyendas sobre individuos tocados por los dioses y de los extraños poderes que les fueron otorgados. Algunos de estos llamados, Elegidos, fueron los causantes de los conflictos que desgarraron las tierras de Faerûn en los años venideros, guiados según dicen, por divinos propósitos y místicas llamadas.

En 1485, en el Valle del Viento Helado, el Elegido de Auril fomentó la guerra con Diez Ciudades y fue derrotado. En Anaurokh, al ver que las fuerzas Netheritas se dispersaban por la guerra con Cormyr,  el largamente subyugado pueblo de los Bedín, se rebeló. Tras derrotar o sitiar todas las fortalezas enanas del Norte, los Orcos marcharon hacia Luna Plateada, capital de la Marca Argentea. En Cormyr y Sembia los ejércitos batallaban por cada palmo de tierra, mientras que los Valles se convertían en zona de guerra devastada. Finalmente y como para compensar la sequía en el sur, en el otoño de 1485 la Gran lluvia comenzó a caer alrededor del Mar de las Estrellas Caídas de forma incesante.

Mientras que las aguas se elevaban en el este, a principios de 1486 la suerte se volvió contra los orcos en el Norte, y para finales de año sus ejércitos estaban derrotados y dispersos. También durante ese año, los elfos de Myth Drannor acudieron en ayuda de los Valles e hicieron retroceder a las fuerzas Sembianas.
En los últimos meses del año, el ejército Cormyta consiguió expulsar definitivamente a las fuerzas Sembianas y Nezheritas de su nación, recuperando su territorio y replegando los ejércitos hasta sus fronteras para asegurar la reconstrucción del Reino del Dragón Púrpura.

Durante ese mismo año, en la Costa de la Espada se sucedían importantes noticias. La Torre de Huéspedes del Arcano reapareció en Luskan, al tiempo que la Hermandad Arcana, mientras que en Aguas Profundas y Neverwinter, se hacían esfuerzos para limpiar las ciudades de escombros y años de negligencia y corrupción.

A finales de 1486, la Gran lluvia finalmente cesó, pero este evento no significó el fin del caos. El Mar de las Estrellas Fugaces había crecido en tamaño, sumergiendo grandes franjas de tierra bajo sus aguas y desde principios de 1487, y durante meses, Faerûn bulló con terremotos y erupciones volcánicas, como si el propio mundo se estuviera convulsionando.

Pronto se hizo evidente que algunos de los efectos de ese terrible mal que fue  “La Plaga de los Conjuros, se estaban invirtiendo o disipando y a lo largo del año, barcos provenientes de Siempre Unidos, Lantan y Nimbral, naciones que se creían destruidas o desaparecidas entre planos, arribaron a los puertos de la Costa de la Espada y más al Sur.

Comenzaron a extenderse rumores acerca de que los abismos causados por la Plaga de Conjuros, desaparecían de repente. Los bardos contaban historias de destinos conocidos que de repente estaban más lejos uno del otro, como si el mundo, en silencio, añadiera millas de territorio salvaje entre ellos. Los mercaderes traían nuevas de lugares y pueblos de los que nada se había sabido desde el Cataclismo y relataban cuentos sobre los legendarios barcos voladores de Halruaa flotando de nuevo en el sur.

Libre ya de su conflicto con Cormyr, Netheril atacó Myth Drannor desde la Ciudad flotante de Sombra, situada sobre ella. En la cruenta lucha por el control del Mythal y de la propia urdimbre, la capital Netherita se colapsó sobre la antigua ciudad élfica, resultando en la cataclísmica destrucción de ambas.

A medida que el año llegaba a su fin, las noches parecían colgar inmóviles y silenciosas, cada vez más largas. A lo largo de gran parte de Faerûn, los inviernos de 1487 y 1488 fueron los más largos y duros desde que se tenía constancia. Los solsticios y equinoccios parecían haberse desplazado de alguna manera y las estaciones seguían ese retraso, comenzando y terminando más tarde de lo esperado.

Ante estos sucesos, los sacerdotes oraban a los dioses en busca de conocimiento y misericordia, pero las plegarias eran ignoradas a excepción de la presencia de sus “Elegidos”.

Aunque los orcos fueron derrotados en el Norte, la Marca Argentea  se disolvió en 1488, ya que los antiguos aliados se culparon entre sí por los fracasos en la guerra.
Tras su derrota en la conquista de los Valles, Sembia se dividió en ciudades-estado independientes, aliadas nominalmente entre sí, mientras que el Imperio Netherino fue reducido a un puñado de asentamientos luchando por sobrevivir en las inhóspitas tierras de Anaurokh. Los restos del ejercito Sombra, liderados por el único príncipe superviviente, guerreaban contra los Bedín por el control de la “Espira de la Memoria”,  una tumba de los Fhaerimm, según creían. La batalla despertó, sin embargo, un enjambre de las terribles criaturas que moraban en las profundas cavernas bajo el emblemático lugar, desatándose los poderes de drenaje de vida y magia, de la propia “Espira”, en la batalla consiguiente.

LOS DIAS ACTUALES

Por 1489, muchas de las guerras que comenzaron durante el Cataclismo han tocado a su fin, aunque otros conflictos han surgido y poderosas amenazas aún recorren las tierras de Faerûn.

Los dioses ya no interfieren en el mundo a través de sus “Elegidos”, dejando de lado su silencio e inmovilismo y comienzan a responder a las llamadas de sus sacerdotes con nuevas y sutiles señales que han de ser interpretadas con sabiduría.

Para la mayoría de la gente, sin embargo, los fantásticos cuentos sobre personas dotadas por los dioses, de lejanas tierras regresadas al mundo, y de monstruos y poderes más allá de la imaginación, solo son temas para una charla junto a la chimenea.  Las preocupaciones diarias y los peligros y las oportunidades poco más allá de sus puertas tienen prioridad, y todas ellas son abundantes en la Costa de la Espada y en el Norte.

Elfos y Enanos, que tienen claro el reciente pasado, que los humanos, seres de corta vida, ven como distante, perciben un mundo mucho más cercano a como era hace más de un siglo.

Los Reinos Olvidados de hoy, son un lugar lleno de nuevas tierras y oportunidades, donde aquellos valientes que se atrevan pueden dejar su marca indeleble en cuentos y leyendas.